Incluso los que tienen fama de irrompibles también sufren el paso del tiempo. Es lo que le sucedió al Volvo S60 de 2003 de Juan. Un día, justo en el momento más inoportuno antes de salir de viaje, el cuadro al completo se apagó y todas las agujas se fueron a cero.
Paraba el coche, daba de nuevo el contacto y tras unos segundos de funcionamiento, otra vez se repetía la misma escena.
Imagina tener que viajar ni saber el nivel de combustible, la velocidad, ni la temperatura del líquido refrigerante. Sería una locura, además de una imprudencia.
En desguaces los cuadros de mandos de segunda mano del Volvo S60 están entre los 60-100 €, pero sin ningún tipo de garantía. No solo es que tengas que ajustar el kilometraje o perder el real de tu vehículo, sino que en ocasiones requiere una reconfiguración de la centralita. Sin contar que hablamos de un velocímetro que ya tiene 20 años y que, si no lo han reparado ya, es probable que deje de funcionar en breve.
Por desgracia, es un mal común de estos irreductibles Volvo. Aun así, tienen solución y un desmontaje, algo de mimo y revisión de los puntos críticos son suficientes para corregir también los fallos más habituales. Como la pérdida de la lectura del display izquierdo, que empieza a trastocarse, a romper palabras o a colorearse por completo.
Por suerte, el Volvo de Juan ya tiene un cuadro en funcionamiento, con los kilómetros que tiene su coche y sin necesidad de reprogramaciones de centralitas. ¡Y por muchos años más!




