El velocímetro del SEAT 600 es, como muchos clásicos populares, sencillo pero efectivo. De un simple vistazo cuenta con la información precisa: presión de aceite, estado de carga de la dinamo, velocidad, kilómetros y nivel de gasolina. El marcador de la temperatura da para muchos debates.
Y es que, a partir del modelo E, la efectiva aguja fue sustituida por un chivato luminoso que en muchas ocasiones avisaba cuando ya era demasiado tarde. Es normal que muchos propietarios del mítico pelotilla hayan cambiado su velocímetro por uno con aguja de temperatura o, al menos, que le hayan adaptado este marcador.
Éste no es el caso en este trabajo (aunque es menos laborioso que pasar el cableado necesario), ya que su propietario es un meticuloso exigente de la originalidad. En esta ocasión, el problema radicaba en los continuos bailes de la aguja de velocidad. Constantemente saltaba a medida que se incrementaba la marcha, hasta el punto de que empezaba a cantar un chirrido incómodo y que sonaba a pronta rotura.
Por suerte, más que una reparación fue un mantenimiento del velocímetro en sí. Ya que una sencilla limpieza y lubricación con el aceite adecuado en los puntos correctos solucionó el problema al momento.



