Aunque a menudo hablamos de velocímetros y cuadros, también nos encontramos con peticiones de reparación de cuentarrevoluciones o tacómetros. A pesar de que hoy nos parezca extraño, solos los clásicos más exclusivos (generalmente versiones deportivas) de los años 60 y 70 venían equipados con un cuentarrevoluciones.
Uno de ellos era el mítico Porsche 911, quizá uno de los modelos que incluso los no aficionados son capaces de pintarlo mentalmente solo con mencionarlo. En este caso, el tacómetro VDO de un precioso 911T equipado con sus 6 cilindros y con sistema de encendido por platinos tradicional había dejado de funcionar.
No sucedió de buenas a primeras. A veces funcionaba, otras no. A veces se trababa en una altura y en otras ocasiones no hacía ni siquiera el amago de levantar la aguja. Su propietario, cansado de la situación, nos lo hizo llegar para que lo pusiéramos a punto y lo reparásemos. Con gran esmero, paciencia y buen pulso fuimos comprobando elemento a elemento del circuito hasta dar con los que habían fallecido con el paso del tiempo.
Una buena limpieza, una sustitución de los componentes afectados por otros compatibles de primera calidad, así como una cuidadosa revisión de su placa fueron necesarias para devolverle a la vida. Y, ahora, vuelve a subir la aguja con la misma alegría que un niño que lo ve pasar por el bulevar de su ciudad.



