Hay casos que requieren un trabajo más propio de un orfebre o de un relojero que de un técnico especialista en reparación de cuadros de vehículos clásicos. Y el de este BMW M3 E30 es uno de ellos.
Nos llegó al taller porque no le funcionaba ni el velocímetro ni el indicador de temperatura. Con cada trabajo que nos llega intentamos no ponernos en lo peor pero no siempre sucede. Una vez más nos encontrábamos con el mal de muchos cuadros de BMW: las baterías que contienen en su circuito se habían estropeado y habían derramado todo el ácido encima de la placa SI.

Por desgracia, no es el único BMW de esta época al que le sucede. Hablamos de coches de los años ochenta y principios de los noventa que han estado más o menos expuestos al sol, altas temperaturas y, por qué no decirlo, al paso de los años. La batería revienta, la placa SI de los cuadros acaba frita y sus pistas del circuito impreso se deshacen.

No todos los talleres de reparación de cuadros de vehículos de colección aceptan un trabajo de este tipo. Requiere de mucha paciencia, tiempo, habilidad y buenas dosis de organización y detalle. Después de una buena limpieza hemos reconstruido todas las conexiones dañadas, una a una. Luego hemos comprobado cada elemento del cuadro para verificar su funcionamiento y hemos sustituido las baterías por unas nuevas de buena calidad.
El cuadro del M3 vuelve a funcionar y su propietario se ha evitado el aventurarse a buscar uno de despiece y cruzar los dedos. Por eso, en muchas ocasiones es mejor evitar males mayores y, si tienes un BMW de esta generación, envíanos su cuadro para que te sustituyamos las baterías antes de que sea tarde. Si ya ha sucedido, también podemos ayudarte.



